La empresa concesionaria TBA reiteró por enésima vez ayer que “no hay ninguna posibilidad de que se reestablezca” el Tren Blanco, tras el desalojo de unas 40 familias de cartoneros que permanecían en el barrio porteño de Belgrano desde la suspensión de ese servicio ferroviario. “No hay posibilidad de que se reestablezca el Tren Blanco”, dijo Gustavo Gago, vocero de TBA.
Así, TBA volvió a insistir con su decisión de cancelar, desde fines de 2007, la circulación de formaciones con traslado desde el norte del conurbano bonaerense hasta el barrio porteño de Retiro, pese a la orden en contrario de la Justicia federal en lo Civil y Comercial.
“Pusimos a disposición de los cartoneros camiones y les ofrecimos viajar gratis con un pase identificatorio, pero no lo utilizaron y se quedaban acampando en la ciudad por decisión propia, no porque no tenían posibilidades de trasladarse a sus domicilios”, opinó Gago.
Con la cancelación del Tren Blanco, los recicladores urbanos del norte del conurbano bonaerense perdieron la posibilidad de trasladarse con sus carros mediante trenes desde esa zona del Gran Buenos Aires hasta Capital Federal. Según Gago, TBA mantendrá su postura debido a “innumerables quejas de los pasajeros cuando los cartoneros entraban con carros y tapaban las puertas de los trenes”.
A fines de enero, la jueza federal en lo Civil y Comercial de San Martín, María Isabel Forns, había ordenado a TBA reestablecer ese servicio ferroviario.
foto: Página/12
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Aclaración de FM: El Tren Blanco lo puso TBA porque los cartoneros, efectivamente, usaban los furgones de los trenes para trasladarse y los pasajeros, efectivamente, se quejaban. Lo hizo para descomprimir esa situación, pero desde ya que no fue un gesto humanitario ni condescendiente. El Tren Blanco era una formación destartalada, oxidado por fuera y por dentro, con solo uno o dos vagones de asientos y el resto furgones, que apenas si tenía persianas metálicas. Hacía únicamente dos viajes diarios: uno de ida desde José León Suárez con salida a las 18 aprox. y otro de vuelta desde Retiro, a la medianoche. TBA les cobraba a cada cartonero un abono mensual o quincenal cuyo valor era similar al del precio del boleto común. Hace tiempo que la empresa quería discontinuar el servicio, pero la presión social era muy fuerte. Con la llegada de Macri y su política de limpieza se le allanó el camino.
A los cartoneros, los camiones que ofrece el gobierno de la ciudad no les sirven, los albergues no les sirven, las dádivas no les sirven tampoco. La ecuación es simple, si no pueden llevar sus cosas en el tren, las tienen que acopiar en algún lugar y pagar un flete que las lleve una o dos veces por semana. El problema lo genera TBA y Macri. La expulsión de los cartoneros no solo no resuelve el problema de acumulación de basura (encontrarán otro sitio donde acopiar y seguirá la historia), sino que tampoco resuelve la falta de una propuesta seria para organizar, sistematizar y hacer más seguro y limpio su trabajo. Ni mucho menos para que dejen de ser cartoneros.